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Llega el frío y con él te asaltan las dudas sobre el cuidado de tu caballo en invierno. Y es que, por más que adores a tu caballo y le mantengas sano y fuerte con esmero, a veces sencillamente no se dispone de la información adecuada para hacer frente a estaciones complicadas como la invernal.

Conscientes de que probablemente, por estas fechas, te estés preguntando cuál es la mejor manera de refugiar, alimentar y montar a tu caballo en invierno, hoy compartimos contigo una serie de consejos fundamentales para cuidar a tu caballo en invierno que harán de estos meses una época mucho más llevadera, tanto para ti como para tu amigo.

El cuidado del caballo en invierno requiere de una atención especial. Su espacio de descanso, el ejercicio, la alimentación o su salud, por poner varios ejemplos, son aspectos muy a tener en cuenta. ¡Permaneced atentos!

El refugio para cuidar a tu caballo

Si puedes, lo ideal es que tu caballo cuente con un refugio con techo. En este sentido, no todos los caballos requieren de la misma atención. Los caballos viejos o que se encuentren enfermos tendrán que estar a mayor resguardo, puesto que están más debilitados ante una helada. Sin embargo, no sucede lo mismo en el caso de los caballos jóvenes y sanos que pueden pasar la noche, incluso una muy fría, con tan sólo una manta.

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Acondicionamiento del establo

Sin lugar a dudas, si quieres cuidar a tu caballo en invierno con todas las garantías, el establo es el mejor lugar posible para no pasar frío a la intemperie. ¡Eso sí!, este cuidado exige una serie de pautas de higiene y acondicionamiento

Para ello, lo primero que tendrás que hacer es hacer una limpieza a fondo de todo el establo, antes de la llegada del invierno, incluyendo desinfectantes. Durante el invierno, lo conveniente es que se vigile la higiene del establo a diario y se limpie siempre y cuando sea necesario.

Asegúrate de que su cama está siempre limpia, cálida y bien ventilada para evitar la formación de moho y la concentración de bacterias. Esto es muy importante, puesto que en otoño e invierno se pueden producir más lluvias que fomentan la aparición de estos hongos. Si hace mucho frío, a la hora de ventilar el establo se recomienda poner una manta sobre el caballo para que no se resfríe.

En cuanto a la hidratación del caballo en invierno, hay que resaltar que siempre debe tener libre acceso a agua templada y sin ráfagas de aire que puedan ensuciarla. Para que el agua disponible sea templada, deberemos de acondicionarla mediante calefactores para que no se congele cuando el frío aprieta.

Dormir en el exterior

En algunos casos, los caballos no duermen en un box que esté perfectamente acondicionado. Si tu caballo es de los que pasa el invierno al raso, entonces asegúrate de que cuenta con un pequeño refugio con techo para protegerse de chubascos eventuales.

Si vives en una zona en la que llueve mucho en invierno, es recomendable que, además del refugio exterior con techo, cubras a tu caballo con una manta ligera y transpirable que sea capaz de evitar que se moje.

Ejercicio del caballo en invierno

Muchas veces, no nos damos cuenta de que nuestra sensación térmica es muy distinta a la de los caballos. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el caballo es un animal de sangre muy caliente, cuya temperatura media está en los 38-39ºC.

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Entonces, ¿descenderá mucho su temperatura corporal en invierno? Pues no. Lejos de lo que se pueda pensar, el caballo es un animal tremendamente resistente a las bajas temperaturas. Es más, puede que tú lo notes frío, pero puede que sólo sea la zona de la piel. Ahora bien, para mantener su temperatura corporal consume grandes cantidades de energía.

En invierno, el frío intenso es capaz de disuadir a cualquiera de salir a montar -los primeros, nosotros ;)-, pero aunque el nivel de actividad física de tu caballo disminuya por estas fechas, es importante no suprimir del todo el ejercicio, a pesar de que consuman mucha energía manteniendo su temperatura corporal.

Por eso, aunque tu caballo duerma en un establo, es muy recomendable que pasee mucho tiempo al aire libre.

Ejercicio intenso

De hecho, los expertos recomiendan al menos unas 6 horas semanales de ejercicio intenso si el caballo está en buena forma física. Salir a pasear y a correr aunque haga frío tiene muchos beneficios para el caballo: contribuye a mantener su musculatura en forma, estimula el mantenimiento de una buena temperatura corporal y, lo más importante, le permite respirar aire fresco, previniendo así posibles problemas y enfermedades respiratorias.

Así que el ejercicio es una de las mejores maneras de cuidar a tu caballo en invierno.

Consejos para montar a caballo en invierno

Sí, ya hemos mencionado que el ejercicio es algo necesario para el cuidado de nuestro caballo en invierno, pero siempre hay que hacerlo en una serie de circunstancias concretas para hacerlo de manera correcta.

Algunos de estos consejos para montar a caballo en invierno pueden ser muy básicos, como preparar previamente la ruta o calentar a nuestro amigo antes de realizar ejercicio. ¡Veámoslo con más detalle!

Condiciones meteorológicas

Cuando  montes a tu caballo en invierno, asegúrate de que cuentas con las condiciones meteorológicas adecuadas. No montes a tu caballo si nieva, hace ventisca o hay tormenta, y evita montar sobre nieve en la medida de lo posible: la acumulación de hielo en los cascos -incluso utilizando productos específicos para protegerlos – es mucho más frecuente de lo que se cree.

Antes de salir a pasear con tu caballo, traza un plan con la ruta que vas a seguir e infórmate de cómo está el camino y de qué previsión meteorológica hay para evitar sorpresas. Evitaremos pasar por aquellas zonas con hielo o lodo, con el fin de que no sufran los cascos de nuestro caballo.

No olvides calentar y enfriar al caballo

Los caballos, como las personas, tienen que calentar los músculos antes de hacer ejercicio. Por eso, es recomendable que, aunque cuentes con poco tiempo para montar, te tomes la molestia de calentar a tu caballo progresivamente antes de llevártelo a correr, algo que puedes hacer con ejercicios de calentamiento específicos y un buen paseo.

Del mismo modo, al terminar es necesario enfriar al caballo poco a poco, primero bajando pulsaciones y posteriormente asegurándonos de que su temperatura corporal desciende sin enfriarse demasiado.

El progresivo enfriamiento del caballo y el correcto secado de su sudor son muy importantes a la hora de evitar resfriados y cólicos, y por eso lo ideal es que prestes atención a una serie de tareas:

  • Controla el estado de las orejas: si están muy calientes, camina con tu caballo hasta que estén templadas.
  • Seca al caballo de sudor, lluvia, nieve o cualquier otro residuo húmedo, por ejemplo con una manta secante.
  • Elimina cualquier residuo de nieve fuera del establo, para evitar que se deshaga dentro del refugio y dé lugar a zonas resbaladizas.
  • Cepilla a tu caballo para que la temperatura no baje de golpe sino poco a poco. Esta práctica también es recomendable para calentar al caballo, ya que peinándolo activarás su flujo sanguíneo y su musculatura.

Alimentación en invierno

En invierno, nos interesa que nuestro caballo cuente con reservas energéticas sobradas para mantener su temperatura corporal y sus constantes vitales en pleno funcionamiento.

Por ello, suele recomendarse aumentar significativamente la cantidad de alimento que se le da al caballo en invierno, a poder ser unos meses antes de que llegue el frío para que esas reservas energéticas se vayan formando con tiempo suficiente. Además de ello, si puedes añadirle al forraje piensos con ingredientes calóricos como el aceite de maíz, mejor que mejor.

Este tema nos resulta tan importante que en este post tratamos, de forma concreta, la alimentación del caballo en invierno.

 

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También muy importante que el caballo no se deshidrate. Ten en cuenta que si las temperaturas son muy bajas, el agua del bebedero puede helarse, impidiendo al caballo beber, o estar extremadamente fría, algo que no gusta nada a los caballos, quienes evitarán beber por aversión. Si esto sucediera, nuestro caballo podría sufrir cólicos por deshidratación.

Como ya hemos dicho antes, para facilitar que tu caballo esté óptimamente hidratado, mantén su agua templada y siempre disponible también en invierno.

Otros cuidados del caballo en invierno

El refugio, el ejercicio y la alimentación son partes fundamentales para el cuidado del caballo en invierno, pero hay otros aspectos también importantísimos que vamos a ver a continuación y que afectan, en gran medida, a su salud.

Limpieza

Al ser una época mucho más fría, mucha gente tiene especial aversión a la limpieza del caballo. Sí, nos referimos a ducharlo. Duchar a un caballo en invierno requiere de un cuidado extremo, pero es igualmente necesario.

Para ello, el proceso que tenemos que seguir es muy similar a cómo se hace normalmente. Esto significa hacerlo de manera paulatina y sin producir grandes cambios de temperatura en el animal.

En invierno, este cuidado tiene que ser muy especial. Tenemos que limpiar a nuestro caballo por partes, pero de forma rápida. Además, tendremos que tapar las partes que ya hayamos lavado, con el fin de que nuestro animal no coja frío.

Podemos utilizar toallas y agua muy caliente para evitar que se resfríe. Si éste es el método que vas a utilizar, ¡recuerda que es mejor que lleves guantes para no quemarte las manos!

Cuidado específico de los cascos

Los cascos son una de las partes más frágiles del caballo. Además, en invierno pueden sufrir mucho más a causa del frío y la nieve. Por eso, no os recomendamos que paseéis o montéis a caballo por caminos nevados o helados, ¡por sus cascos!

Además de una correcta limpieza de los cascos, antes y después del ejercicio, tenemos que extremar las precauciones. No en vano, muchas de las enfermedades del caballo en invierno pueden ser consecuencia del mal estado de los cascos, produciendo alteraciones en el pie o los arestines (fiebre del barro).

Para un correcto cuidado de los cascos en invierno, aquí os dejamos una serie de consejos específicos:

  • Uso de botas: dependiendo de la zona y de las condiciones en la que se encuentre su refugio o establo en invierno, la temperatura del suelo puede variar. Si es extremadamente frío, una posible solución es colocar botas a los caballos, ya estén herrados o no. Este aislamiento le puede venir muy bien también para evitar la acumulación de nieve o hielo en su casco.
  • Ajuste de mantas: si colocamos una manta a nuestro caballo, acuérdate de ajustarla correctamente y que no sobra o queda larga. Si esto sucediera, alguna de sus patas se podría quedar atrapada en la manta y sufrir algún tipo de lesión.
  • Consulta con el herrador: en el caso de que el caballo lleve herraduras, consulta con un profesional la posibilidad de que lleve algún tipo de herradura específica para ese tipo de condiciones meteorológicas.

Revisión del veterinario

Todo consejo que os demos sería inútil, si no queda supervisado por un veterinario. La mejor manera de cuidar a tu caballo en invierno es ponerte en manos de un especialista. Con la llegada del intenso frío, lo mejor es que te prepares con antelación y traces con el veterinario un plan para estos meses.

Interésate sobre todos estos aspectos. El cambio de dieta, análisis o enfermedades que pueda tener para prepararte con antelación. ¡Todo será mucho más fácil!

Esperamos que te animes a poner en práctica estas recomendaciones para el cuidado de tu caballo en invierno. Seguro que con ellas tanto tú como tu caballo disfrutáis mucho más de los meses de frío.

Imágenes | Fotolia, Pixabay.

*Advertencia. El artículo de EquusLine.es muestra opiniones y recomendaciones del equipo profesional de Agroveco, no son diagnósticos. Para cada caso o problema particular, os recomendamos que contactéis con un profesional que haga el diagnóstico “in situ”.

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